Era Mozart quien decía que el Órgano es el rey de los instrumentos. El organero, cuanto menos, debe ser considerado de casta real, por crear con sus manos mundanas un instrumento celestial y regio.
De las labores relacionadas con la música, pocas son más complejas y delicadas que la fabricación de instrumentos. Lo es en particular la construcción y restauración de órganos, instrumentos que pueden tener varios metros de alto, algunos miles de tubos – muchos de ellos asombrosamente diminutos – y cientos de piezas que han de encajar con precisión para la obtención del deseado resultado.
Manuel Fernández: Franciscano y Organero
Cofradía del Desenclavo
LUGO
Revista "Cinco Cruces"nº1
“EL EXTRAORDINARIO ÓRGANO DE LA CATEDRAL DE LUGO.
LUGO.- El órgano de la Catedral de Lugo es único en el mundo. Fue construido en 1925 por un franciscano llamado Fray Manuel, y un artesano, don José Sal, que aún vive en Lugo. El órgano está dotado de un sistema creado especialmente para él, la transmisión neumática, que permite, por su rapidez, interpretar música escrita para piano. Consta de cuarenta y cinco registros de cuatro pedales. La madera que utilizó fue cuidada con sangre animal y las lengüetas, que son de tripa de vaca y cabrito, tratadas con clara de huevo. Las colas las hicieron con técnicas especiales para dar mayor flexibilidad a los cueros y gamuzas, las cuales son de las especies más finas.”

El artículo pone de manifiesto la valía de Fray Manuel. Es de destacar la inmensa habilidad que empleaba para poner en marcha instrumentos en desuso, o fuertemente lastimados por el paso del inexorable tiempo. Son curiosas las soluciones usadas para introducir innovaciones en unos instrumentos que la mentalidad del momento consideraba obsoletos. Es de suponer que el presupuesto del que disponía era escaso, pero a nuestro organero no lo movían criterios económicos, sino vocacionales. Ahí reside la grandeza de su obra.
Fray Manuel, dejó discípulos por toda España, suponemos que franciscanos también. Pese a su edad avanzada, siguió construyendo y reparando órganos hasta poco antes de su muerte. Por supuesto, jamás descuidó su gran vocación y sus deberes religiosos, de los que fue gran cumplidor.
Falleció a la edad de 83 años el 17 de noviembre de 1949 en Santiago de Compostela, tras una breve enfermedad.
Sirva este humilde artículo para recuperar su memoria y la de tantos que ofrecieron sus vidas para alabar a Dios por medio de la música, y como no, para animar a la conservación y restauración de estos instrumentos únicos y extraordinarios.
La Orden Franciscana siempre estuvo vinculada a la organería en España. Fray Joseph de Echevarría, iniciador de una saga de organeros, nos legó alguno de los instrumentos más representativos del Órgano Barroco Ibérico.
Nuestra provincia de Lugo cuenta con dos organeros entre sus hijos. Uno de ellos es Pedro Méndez, apodado Meilán, por ser natural de dicha parroquia lucense encomendada a Santiago. El otro es Fray Manuel Fernández Fernández, cuya memoria deseo recuperar para todos ustedes.
Fray Manuel Fernández Fernández, nació en Bretoña el 6 de mayo de 1866. Tras la realización de sus estudios, tomó el hábito franciscano el 6 de marzo de 1887, haciendo profesión solemne en 1891.
Entre sus muchas habilidades, era gran aficionado a la lectura y tallista, destacó en la construcción y reparación de órganos y armonios. Cuanto menos construyó los de los conventos franciscanos de Ponteareas, Herbón y Louro.
En nuestra ciudad fabricó totalmente el Órgano del convento de los Franciscanos, y restauró hacia 1920 el del lado de la epístola de la S. Iglesia Catedral Basílica. Pese a que no poseo referencias documentales, creo que acometió también la reforma del Órgano del monasterio de las M.M. Agustinas.
El estilo de Fray Manuel se sitúa dentro del ecléctico estilo Sinfónico, que como novedades importantes, introduce la transmisión neumática del teclado a los tubos, variados recursos técnicos, sonoros y expresivos y la imitación tímbrica de los instrumentos de la orquesta.
No hace mucho cayó en mis manos, por mediación de mi amigo y compañero D. José Molejón, un sorprendente artículo publicado el 1 de julio de 1966 en el diario “La Vanguardia”, que hace referencia al Órgano que Fray Manuel restauró en nuestra Catedral, y que paso a transcribir:
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por Luis Varela Castiñeira, Sacerdote Diocesano y Formador en el Seminario